
Muchos castellonenses ignoran aún que en tierras castellonenses vive uno de los mejores poetas españoles contemporáneos. El gaditano Antonio Cabrera trabaja como profesor de Filosofía en un Instituto del Puerto de Sagunto, pero vive contemplativamente en Vall d’Uixó.
Cuando ganó el XII Premio Loewe y Premio Nacional de la Crítica con su poemario En la estación perpetua (2000) era prácticamente un desconocido y sólo había publicado un par de cuadernos poéticos: Autorretrato (1987) y Ante el invierno (1996). Desde entonces ha publicado también Tierra en cielo, un conjunto de poemas breves de tema ornitológico (eso que ahora los aficionados a los divanes del Oriente llaman “haikus”). Posteriormente, en 2002 publicó una plaquette titulada Seis poemas, donde rezuma el amor por la naturaleza y la belleza de su contemplación:
Yo no puedo entender
esta vida lentísima en lo inerte.
En su entrega ni dicen ni interrogan.
Estos líquenes son lo que no se comprende,
más belleza sin eco para el mundo (“Líquenes”)
Saliendo nuevamente de esa perplejidad reflexiva que caracteriza a sus obras de arte cuando dicen un mundo, Cabrera acaba de traducir un libro maravilloso y único: Los pájaros amigos de Josep Maria de Sagarra, en la valenciana editorial Pre-Textos.
Sería difícil imaginar una editorial valenciana con tanta presencia y relevancia en las letras hispánicas del último cuarto de siglo como Pre-Textos. La portada, emblema de la casa, nos trae una viñeta de Ramón Gaya, uno de nuestros artistas plásticos más significativos de la cultura española contemporánea. Las ilustraciones interiores, sencillas, escuetas, deliciosas, funcionales, corresponden a Silvia Saldaña y Antonio Polo. Dentro de la colección “El pájaro solitario”, este libro tiene un formato manejable y legible, al tiempo que nos trae a las manos el tacto de los ejemplares antiguos, cuyas hojas era preciso ir abriendo con paciencia y delicadeza. Paciencia y delicadeza, esas dos cualidades de las que carece el mundo globalizado del postcapitalismo.
Josep Maria de Sagarra (1894-1961), además de reconocido dramaturgo y poeta, fue autor también de una extensa obra prosística. Los pájaros amigos es un texto escrito a partir de un encargo pedagógico de las instituciones catalanas en los años veinte. La traducción tiene la gracia y la limpieza de la prosa del original. Ante nuestra vista pasan el petirrojo y la abubilla, el cuco y la lechuza, el ruiseñor y el carbonero... los pájaros imposibles que hoy siguen recorriendo el aire invisible de nuestra desmemoria y cumpliendo son su savia función reguladora.
Tengo la impresión de que nadie podrá arrancar ya nunca a Antonio Cabrera de esta luz y de este paisaje porque, dentro de él, en cada unos de sus versos, no dejan de crecer y de convertirse en memoria viva. Un libro y un poeta para los amantes de la naturaleza y la buena literatura.
