sábado 12 de noviembre de 2011

VERSOS ‘AL DENTE’




José Luis Pérez Pastor (Logroño, 1978) es un joven profesor e investigador de la Universidad de La Rioja, que destaca por su talento literario y su talante emprendedor. Ha publicado ya poemas y relatos, pero también destaca por haber sido el autor de una web literaria “Nausicaa” que fue merecedora del Premio Fundarco (Fundación Riojana para la Sociedad del Conocimiento) en el año 2002. Ha publicado un animoso poemario titulado “Albada y engranaje” ( Ed. Celya, Salamanca) que resulta sorprendente por la frescura de su verso y por la variedad y profundidad de su culturalismo.
A primera vista, este poemario está compuesto por tres libros íntimamente relacionados, y que conforman una rica composición: el primer bloque, “Galería de once arcos y un panteón”, es una brillante colección de talentosos sonetos donde con tono borgeano, el poeta nos revela los avatores de Penélope, Virgilio, Shakespeare, Ofelia o Cervantes en una rica galería literaria, que culmina en una aubiana galería de epitafios irónicos de personajes históricos o puramente literarios. “Principios de urbanismo (y otros haikus hibridados)” marca eje estructural del libro, desde el poema minimalista y reflexivo a partir de un hibridado conjunto de composiciones que toman como punto de partida el haikú. La tercera parte, que da título al poemario, “Albada y engranaje”, abre el camino al tono coloquial y a los contenidos experienciales (“Ya filólogo, sigo muy perdido/ la platónica senda de las cabras,/ un poco más sabio, y también más triste.”)
Esta poesía de José Luis Pérez Pastor, a veces cercana a la humorada unamuniana, nos devuelve la afabilidad y la sonrisa compartida de los versos escritos con humor e inteligencia, a debida distancia, como los buenos poetas saben que hay que conducir la verdadera poesía. Libro vario y multiforme, que se despliega con sencillez y que tiene momentos de intensidad creativa, su optimismo nos salva del lirismo indolente de un tiempo que apenas sabe contemplarse a sí mismo. Yo me quedo con este epitafio ficticio de Albert Einstein, que he decidido grabar en el reverso de mi corazón con la sabiduría que destilan sus versos: “Los años duran más si se vive más rápido”.